¡Buen jueves! Dentro de desperezarse sigue viviendo entera la palabra pereza; el des- se le montó después, para deshacer algo que ya estaba ahí. Visto así, el gesto carga con aquello mismo que quiere quitarse: sin un poco de flojera encima, no habría nada que sacudir. ¿Y si esa pereza de la mañana no fuera el estorbo, sino justo lo que le da al cuerpo de qué desperezarse?
Gracias a Sirenia, que encontró algo suyo en la reflexión sobre indómito, y gracias por abrir la edición #170.






