¡Buen jueves! Una piedra de río se deja pasar el pulgar sin engancharse en ningún borde, tan pareja que no se sabe si le costó años de agua o si nació redonda. Un pasamanos muy usado termina igual de suave, sin dejar ver si esa lisura vino de mil manos o del torno que lo hizo. ¿Una superficie sin un solo relieve guarda algo del roce que la fue alisando, o lo borra justo al quedar así? Gracias por abrir la edición #141.
Piensa en la última plática difícil que lograste cerrar sin asperezas: ¿qué hiciste para que quedara tersa y no rasposa entre ustedes?
terso
Etimología Del latín tersus, participio de tergere, 'limpiar frotando, pulir'. De ahí su sentido de superficie bruñida, sin asperezas.

Que es liso, suave y sin arrugas ni desigualdades al tacto o a la vista, como una piel o el agua en calma. Dicho del lenguaje o el estilo, también significa limpio y fluido, sin tropiezos.

Una estrella de neutrones concentra la masa del Sol en apenas 10 km de diámetro; su gravedad, cientos de miles de millones de veces la terrestre, aplasta todo relieve y deja una superficie tan tersa que sus 'montañas' más altas apenas alcanzan una fracción de milímetro.
A la luz de casa le falta un color que frenaba la miopía
Cada vez más niños del mundo necesitan lentes antes de cumplir diez años, y buena parte de la culpa la cargan las horas de encierro bajo focos LED. Resulta que la luz del sol trae una franja de tono índigo, entre 419 y 446 nanómetros, que casi ningún foco blanco de interiores reproduce. En Cincinnati Children's criaron musarañas arborícolas, cuyos ojos se parecen a los nuestros, bajo esa porción de luz que falta: ninguna desarrolló miopía. La pista es incómoda de tan simple. No se trataría de correr a los niños al sol, sino de devolverle a la luz de casa el color que le quitamos.


El pato mexicano puede desaparecer sin que muera un solo ejemplar
Sobre el agua tersa de una laguna del centro de México nadan dos patos casi idénticos. Uno es el pato de collar; el otro, el pato mexicano, tan parecido que ni los expertos los separan a simple vista. Ahí está la trampa: cuando se cruzan, el mexicano no muere, se disuelve en su pariente hasta dejar de ser una especie. Quedan unos 55 mil, y hasta este mes nadie sabía con certeza cuáles seguían siendo puros. El 13 de agosto, el Instituto de Ecología de la UNAM, con Patricia Padilla al frente, publicó el primer genoma completo de Anas diazi: ahora su ADN se puede leer para distinguirlo del de collar y medir, población por población, cuánto se ha mezclado.
Un puño de sal sobre metal dibujó lo que Napoleón no pudo explicar
Espolvorea sal fina sobre una placa tersa de metal, sujétala por el centro y frota el borde con un arco de violín. Al dar con la nota justa, la sal huye de donde el metal tiembla y se acomoda sola en estrellas, redes y flores: son las líneas nodales, las zonas quietas de una placa que por lo demás vibra entera. Ernst Chladni enseñó este juego en 1809 ante Napoleón, que quedó tan intrigado que ofreció tres mil francos a quien lo explicara con matemáticas. La única que dio con el camino fue Sophie Germain, una francesa autodidacta, y aquel truco de salón que hoy repites con una bocina terminó fundando la ciencia de cómo vibra la materia.
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