¡Buen martes! Insigne empieza por fuera, no por dentro: viene del latín insignis, con el in- pegado a signum, la señal, la marca. De ahí mismo sale la insignia, el distintivo que se prende en la ropa para que se lea de lejos quién es quién. La palabra nombraba primero a alguien que llevaba una marca encima; que esa marca se mudara de la tela a los méritos, que ya no se cuelgan de ningún lado, llegó más tarde. Puede que todavía asome algo de aquella señal a la vista cada vez que se dice insigne. Gracias por abrir la edición #132.
Piensa en esa persona de tu día a día que resuelve las cosas sin pedir nada a cambio: ¿le has dicho en voz alta el reconocimiento que merece, o esperas a grabarlo tarde en una placa?

Benito Juárez es declarado Benemérito de la Patria
El Congreso de la Unión declaró a Benito Juárez "Benemérito de la Patria en grado heroico" y ordenó inscribir su nombre con letras de oro en el recinto legislativo. Fue el homenaje de la nación al presidente que defendió la República y sostuvo las Leyes de Reforma. Con ello quedó grabado, literalmente en oro, el ideal de que la ley debe estar por encima de cualquier privilegio.
Imagina un México donde la ley se doblara ante los poderosos: ¿qué de lo que hoy das por hecho no tendrías sin ese principio de igualdad?
insigne
Etimología Del latín 'insignis' (notable, marcado, señalado), compuesto de 'in-' y 'signum' (señal, marca). Literalmente, aquello que lleva una marca que lo distingue de lo común.

Que sobresale notablemente por sus méritos, virtudes o cualidades; célebre, ilustre. Se aplica sobre todo a personas dignas de reconocimiento y, por extensión, a obras o hechos memorables.

Aunque el camarón mantis posee doce tipos de fotorreceptores —contra nuestros tres— distingue los colores peor que un humano o un pez dorado: sus ojos reconocen cada longitud de onda de golpe, sin que el cerebro los procese, a cambio de una velocidad brutal.
Y si el bebé que nace con VIH no tuviera que medicarse toda la vida
Cada año, más de 120 mil bebés nacen con VIH; los que alcanzan tratamiento lo tomarán a diario el resto de su vida. En el centro de primates de Oregón, el equipo de Nancy Haigwood intentó otra ruta: a ocho macacos recién infectados les aplicaron, dentro de las primeras 72 horas, tres terapias juntas (antirretrovirales, anticuerpos neutralizantes y un fármaco experimental, leronlimab). Al suspender todo, el virus no volvió en ninguno de los ocho, ni siquiera meses después. Es un ensayo en animales, pero por primera vez sugiere que una tanda corta y temprana, en vez de la medicación de por vida, podría bastar para limpiar la infección.

La canción que todos bailan con los brazos esconde la historia de una infidelidad
Levantas los brazos, giras la cadera, y en la fiesta todos hacen lo mismo sin pensar. Casi nadie repara en lo que dice la letra: Macarena tiene novio, Vitorino, y mientras él se marcha a jurar bandera, ella le da alegría a su cuerpo con dos de sus amigos. No hay culpa ni secreto; lo canta con una sonrisa. Los del Río, dos veteranos del flamenco, improvisaron el estribillo en 1992 viendo bailar a una insigne maestra venezolana, Diana Patricia Cubillán; el nombre lo tomó Antonio Romero de su propia hija. La coreografía que el mundo entero repite acompaña, sin saberlo, una traición contada en clave de fiesta.
Un hongo de Jalisco arrastra a las hormigas a la muerte y toma nombre de cineasta
En los bosques tropicales de Jalisco, una hormiga trepa un tallo, muerde una hoja y se queda ahí, quieta para siempre, mientras del cuerpo le brota el hongo que la condujo hasta ese sitio. Hasta ahora México tenía registrada una sola de estas especies parásitas, la que ataca mariposas. El biólogo César Ballesteros, de la Universidad de Guadalajara, acaba de describir seis nuevas, y a una la bautizó Ophiocordyceps deltoroi: Guillermo del Toro también nació en Jalisco, egresó de la misma universidad y es insigne por su cine de monstruos. Son primos de los hongos de los que la medicina extrae compuestos contra el cáncer y la tuberculosis; el país pasó de conocer uno a siete.

Y si un holograma en 3D no pidiera un láser, sino un compás
Piensas en un holograma y aparece un láser, un cuarto oscuro, una mesa antivibración. Bill Beaty, ingeniero de investigación en la Universidad de Washington, mostró que la misma imagen flotante se puede rayar a mano con un compás. La idea es sencilla: cada arco curvo que rascas en un plástico atrapa un destello de luz, y como cada ojo ve un destello distinto, el cerebro los junta en un punto que parece flotar sobre la superficie. Beaty lo documentó bajo el título Drawing Holograms by Hand. Con una caja de CD y el sol de mediodía, cualquiera dibuja una figura tridimensional sin un solo láser.
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