¡Buenos días! Un nudo en la cadena de un collar no cede a tirones: mientras se jala de las dos puntas, el enredo se hace más chico y más terco. Aflojando en cambio, metiendo la uña sin prisa para darle aire, empieza a soltarse casi solo. Con el collar en la mano parece que el nudo no aguantaba por fuerte, sino por lo tenso que lo tenían; en cuanto perdió esa tensión, se dejó abrir. Gracias por abrir la edición #131. Que este lunes te agarre con las manos flojas y ningún nudo que jalar.
Piensa en esa mascota, ese sobrino o ese compañero de trabajo que llegó a la defensiva y hoy confía en ti: ¿cuánta paciencia sin prisa te tomó amansar esa desconfianza?

Día del Médico Veterinario Zootecnista en México
Un 17 de agosto de 1853 se fundó en la Ciudad de México, en el antiguo convento de San Jacinto, la primera escuela de veterinaria de todo el continente americano. En memoria de aquel decreto se celebra hoy el Día del Médico Veterinario Zootecnista, un homenaje a quienes dedican su vida a cuidar y sanar a los animales.
¿Quién fue el veterinario que te devolvió sano a tu perro justo cuando ya lo dabas por perdido?
amansar
Etimología Deriva de 'manso', que viene del latín 'mansuetus' —de 'manus' (mano) y 'suescere' (acostumbrar)—, literalmente 'acostumbrado a la mano'. Amansar es, en su raíz, ganarse la confianza de un ser hasta que acepta la mano cercana.

Hacer manso a un animal bravo o asustado, domándolo con paciencia y trato suave. Por extensión, también se usa para sosegar o calmar a alguien o algo alterado, como cuando se amansa un enojo o una tormenta.

El gusano de Pompeya habita fumarolas abisales con la cola sumergida en agua a 80 °C mientras su cabeza plumosa asoma a 22 °C; sobre su lomo cría un vellón de bacterias que, nutridas con su mucosa, amansan ese calor abrasador.
El truco no era forzar el corazón débil, sino amansarlo con diez centavos
Vivir con insuficiencia cardíaca es convivir con los reingresos: la falta de aire vuelve y, cada pocos meses, toca otra vez el hospital. Durante dos siglos la lógica fue exigirle más a ese corazón cansado; la digital, extraída de la dedalera, se daba en dosis altas para forzar latidos más fuertes, hasta que se volvió demasiado riesgosa y cayó en desuso. En la Universidad de Groningen probaron lo contrario en mil pacientes: una dosis mínima que no aprieta el corazón, sino que amansa las hormonas de estrés que lo desgastan. Los reingresos por empeoramiento cayeron 25%, con una pastilla de menos de diez centavos al día.


Lo que un gimnasio le dio a este albergue de París no fue solo salud
En un albergue casi nunca sobra el espacio: primero las camas, después la comida, y el resto suele quedar para otro día. En el de Emmaüs Solidarité, sobre el Boulevard Pereire de París, sumaron algo distinto: cuatro aparatos de ejercicio al aire libre, gratis, para las 209 personas que viven ahí. Una encuesta a más de 200 residentes confirmó lo previsible, cerca del 80% se sintió mejor de salud. El dato que nadie esperaba fue otro: el 90% empezó a conocer gente gracias al gimnasio. Hacer ejercicio ya no pedía una membresía imposible, y de paso se volvió la excusa más fácil para saludar a un vecino.
La base de datos que llevas en el bolsillo escondió una falla dieciséis años
Cada mensaje, cada foto y casi cada app de tu teléfono se apoyan en la misma pieza silenciosa: SQLite, la base de datos más instalada del planeta. En agosto de 2025, los ingenieros de Tailscale la vieron corromperse sin explicación: diecinueve veces en unos meses, con configuraciones que se perdían y equipos que no lograban conectarse. Sospecharon de todo (candados del sistema, memoria, hilos) hasta que, junto a los propios creadores de SQLite, escribieron un espía que anotaba cada operación en disco. El culpable: una carrera de datos presente desde 2010 que, en un instante rarísimo, hacía creer al programa que había guardado algo que en realidad se perdía. La versión 3.51.3 amansó por fin esa falla escondida dieciséis años en miles de millones de aparatos.
Dos de las cosas más bravas de México resultaron ser medicina contra bacterias resistentes
Cualquiera que haya crecido en México le tiene respeto a dos cosas: el piquete del alacrán y el ardor del chile habanero. En el Instituto de Biotecnología de la UNAM, en Morelos, resultó que en esa misma braveza hay medicina. Del veneno del alacrán Diplocentrus melici, de Veracruz, el equipo de Lourival Possani aisló dos moléculas que matan a las bacterias de la tuberculosis y del estafilococo dorado; del habanero sacaron un péptido que ataca a otra bacteria hospitalaria difícil de vencer. La tuberculosis todavía mató a 1.23 millones de personas en 2024; amansar lo que pica y lo que arde abre una vía nueva justo donde los antibióticos viejos ya no responden.

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