¡Buen martes! Mientras casi todos seguíamos dormidos, alguien ya estaba frente al horno: hoy, 4 de agosto, se celebra el Día del Panadero, en memoria del primer sindicato del oficio en la región, fundado en 1887. Es el homenaje a quienes amasan de madrugada para que la concha y el bolillo nos esperen calientitos, ese pan grande que uno parte y reparte en la mesa sin pensarlo. Todo lo que sigue lo armé con esa misma idea: cosas hechas con calma para compartirse. Gracias por abrir la edición #122. Que este martes te deje un rato para sentarte a la mesa sin prisa.
Piensa en la última vez que partiste el pan con alguien en tu mesa: ¿lo hiciste con prisa, mirando el celular, o te quedaste a acompañar de verdad a quien tenías enfrente?

Día del Panadero, en honor a quienes hacen el pan de cada día
Cada 4 de agosto buena parte de Latinoamérica celebra el Día del Panadero, en memoria de la fundación del primer sindicato panadero de la región, en 1887. Es un homenaje a un oficio madrugador y entrañable: el de quienes amasan de noche para que la concha, el bolillo y el pan dulce nos esperen calientitos al amanecer.
¿Quién es el panadero de tu colonia cuyo pan recién horneado te recibe cada mañana sin que se lo hayas agradecido nunca?
hogaza
Etimología Del latín "focacia" (panis focacius), el pan que se cocía bajo las cenizas del "focus", el hogar o fogón de la casa. Comparte raíz con "hogar": el pan nacido junto al fuego doméstico.

Pan grande, redondo y de corteza gruesa, por lo general casero y de miga densa. Por extensión, cualquier pan de tamaño abundante hecho para compartir.

Durante décadas nadie vio moverse las "piedras navegantes" del Valle de la Muerte: apenas en 2013 unos científicos las filmaron por primera vez deslizándose sobre finísimas láminas de hielo de 3 a 6 mm que, al derretirse bajo el sol, un vientecillo empujaba por el lecho seco.
Las células que originan el esperma humano crecieron bajo el riñón de un ratón
Una pareja lleva meses intentando embarazarse y el análisis arroja lo mismo que a muchos hombres infértiles: ni un solo espermatozoide, sin causa aparente. El problema es que nadie había podido observar de cerca los primeros pasos con que el cuerpo fabrica esperma. El equipo de Kotaro Sasaki, en la Universidad de Pensilvania, convirtió la sangre de una persona en células madre, las guio hasta células germinales tempranas y trasplantó ese tejido bajo el riñón de un ratón, donde sobrevivió nueve meses y se ordenó en tubos como los del testículo. Ahí las células maduraron hasta espermatogonias, el escalón previo al espermatozoide, y se detuvieron: aún no hay esperma funcional, pero por primera vez ese tramo inicial, antes invisible, ocurre a la vista.

La musiquita del Nokia que sonaba en toda fiesta la firmó un guitarrista en 1902
Suena en una fiesta, en el bolsillo de un desconocido, y sin pensarlo la reconoces: la musiquita del Nokia. Casi nadie sabe que no salió de una empresa de teléfonos, sino de una guitarra: son cuatro compases de Gran Vals, una obra que el español Francisco Tárrega compuso en 1902, casi un siglo antes de que existiera el celular. Nokia tomó los compases 13 al 16 y en 1994 los volvió tono de llamada. Para 2009, esa frase se escuchaba unas 20,000 veces por segundo en el mundo: lo que un guitarrista muerto en 1909 apuntó para tocarse en salones se volvió, quizá, la melodía más oída de la historia.
Una matemática iraní murió joven y dejó un premio que acaba de llegar a Morelos
En 2014, la iraní Maryam Mirzakhani se volvió la primera mujer (y hasta hoy la única) en ganar la medalla Fields, el mayor honor de las matemáticas; murió de cáncer tres años después, a los 40. En su memoria, la Olimpiada Internacional de Matemáticas entrega cada año un premio a la mujer con mejor puntaje de cada continente. Este julio, entre 606 competidores de 117 países reunidos en Shanghái, quien lo obtuvo por América fue Andrea Sarahí Cascante Duarte, de un bachillerato en Morelos. Todavía no termina la prepa y ya tiene el mejor resultado de una mujer del continente en esa competencia.
El microscopio que detecta la malaria cabe en un sobre y cuesta menos de un dólar
Piensas en un microscopio y aparece un aparato de metal, pesado, atornillado a la mesa de un laboratorio. En Stanford, el biofísico Manu Prakash armó lo contrario: un microscopio de una sola hoja de cartulina y una lente de vidrio del tamaño de un grano de arena, que se dobla como origami en siete minutos y pesa ocho gramos. Cuesta menos de un dólar y aun así aumenta hasta 2,000 veces, suficiente para distinguir el parásito de la malaria. Prakash dejó los planos abiertos: hoy se han repartido 1.8 millones en más de 160 países, y cualquiera imprime la plantilla en una hoja tamaño carta y arma el suyo.
¿Te gustó esta edición?
Recibe la siguiente mañana, gratis.