HOLI · 3 AGO 2026 · EDICIÓN 121
Reflexión
¿Cuál es esa tarea de hoy que sabes que solo va a avanzar si te sientas a remar, sin esperar a tener ganas primero?

¡Buen lunes! Cuesta arriba y sin una gota de viento a favor, la bici no tiene truco: o sigues dándole a los pedales o te quedas clavada donde estás. Nadie empuja por ti, y el impulso no aparece solo; se fabrica pedalada a pedalada, aunque las piernas protesten y las ganas lleguen tarde. Lo que sigue va con esa terquedad callada. Gracias por abrir la edición #121. Que la semana arranque sin prisa y con las piernas firmes.

Palabra del día

remar

verbo

Etimología Del sustantivo 'remo', que viene del latín 'remus' (el remo con que se impulsa una embarcación). Comparte raíz indoeuropea con 'trirreme', la antigua nave de tres filas de remos.

Imagen ilustrativa de remar

Impulsar una embarcación moviendo los remos. En sentido figurado, esforzarse de manera constante para avanzar hacia una meta, sobre todo cuando las circunstancias no ayudan.

Aunque el negocio apenas arrancaba y nadie le auguraba futuro, ella siguió remando cada mañana hasta que las ventas por fin despegaron.
Imagen del dato curioso: Familia Fugate de piel azul en Kentucky
Dato curioso del día

Durante seis generaciones, la aislada familia Fugate de Kentucky tuvo la piel azul índigo: los matrimonios entre parientes fijaron un gen recesivo de metahemoglobinemia, un déficit de la enzima citocromo-b5 reductasa que impide a la sangre transportar bien el oxígeno.

Ciencia y descubrimiento

Dos parientes extintos viven en tu ADN y no queda un solo fósil de ellos

Para saber de dónde vienes, tiras del hilo: una foto amarillenta, el apellido de un bisabuelo, a lo sumo un hueso guardado en un museo. Durante años, probar que nuestra especie se cruzó con otras humanas necesitó justo eso, ADN rescatado de fósiles, como los del neandertal o el denisovano. El equipo de Priya Moorjani, en la Universidad de California en Berkeley, leyó cientos de genomas de gente viva y dio con dos parientes de los que no existe ni un solo hueso. Uno se cruzó con nuestros ancestros en África hace más de 50,000 años y hoy sigue vivo en cerca del 1% del ADN de cualquier persona. No se desenterraron: se leyeron.

Dos parientes extintos viven en tu ADN y no queda un solo fósil de ellos
Reconstruir un barrio pobre suele romper la comunidad; estos vecinos la conservaron entera
Comunidad y gente

Reconstruir un barrio pobre suele romper la comunidad; estos vecinos la conservaron entera

Vives en una casa de lámina de un solo cuarto, donde no hay muro que te separe de nadie: dormir, cambiarte o discutir ocurre siempre a la vista de todos. Cuando por fin llega la vivienda nueva, lo habitual es que te manden lejos, a un edificio entre desconocidos, y el barrio que te sostuvo se deshaga. En Sanjaynagar, en Ahmednagar, India, los propios vecinos diseñaron sus departamentos, escogieron el piso y hasta al vecino de al lado, organizados en cooperativas que hoy son dueñas del inmueble. Las 31 familias del primer edificio pusieron el 10% del costo y conservaron intactas las redes tejidas durante años. No se mudaron a empezar de cero: se quedaron.

Tecnología e innovación

La tinta electrónica se hizo para no moverse, y alguien la puso a jugar

Pasas la página en tu Kindle y la pantalla parpadea un segundo en gris: la tinta electrónica se diseñó para quedarse quieta, para texto que no se mueve, no para animar nada. Esa lentitud, resulta, no es del todo física: viene de las secuencias de fábrica con que se activa cada panel, calibradas con cautela para no dejar sombras. Wenting Zhang las saltó y manejó directo las filas y columnas de un panel M5Stack PaperS3, con el modesto chip ESP32-S3, hasta correr en él un emulador de Game Boy a 60 cuadros por segundo. Dejó el código abierto: la pantalla más lenta nunca fue tan lenta como creíamos.

La tinta electrónica se hizo para no moverse, y alguien la puso a jugar
Cerca de ti

Lo que la mantuvo intacta por siglos fue lo difícil que era bajar

Para llegar al fondo hay que amarrarse una cuerda y descender más de diez metros en rappel, por un cañón agreste del río La Venta, en Chiapas. Cuevas así suelen aparecer ya vaciadas: el saqueo se les adelanta a los arqueólogos. Esta no. En enero, el guía de naturaleza Jairo Díaz Barreiro dio con ella y, en lugar de guardarse el secreto, avisó al INAH. Dentro seguían, sin faltar una, 179 piezas prehispánicas de la cultura zoque: incensarios y urnas con jaguares y tecolotes, ofrendas para pedir lluvia y buenas cosechas hace más de mil años. Lo que la salvó fue justo lo que la hacía inalcanzable, y un guía que decidió no callarla.

Lo que la mantuvo intacta por siglos fue lo difícil que era bajar