HOLI · 21 JUL 2026 · EDICIÓN 111
Reflexión
Piensa en ese mensaje que llevas días escribiendo y borrando: ¿qué es lo que en verdad estás titubeando en decir, y a quién?

¡Buen martes! Una mujer de 85 años se queda parada frente a la puerta: piensa en el teatro, mira el abrigo y vuelve a sentarse, porque salir de casa se le ha vuelto una hazaña. En Hamburgo, Christine Worch vio cuánto se apaga alguien cuando ese quedarse gana la partida, y en vez de mandarle un cuidador tuvo otra idea: mandarle un adolescente de 16 años para ir juntos al concierto. Lo de hoy va con quienes cruzan el umbral aunque las piernas les pidan quedarse. Gracias por abrir la edición #111. Que este martes te animes con algo que llevas rato posponiendo.

Palabra del día

titubear

verbo

Etimología Del latín «titubare», que significaba tambalearse o dar traspiés. La duda al hablar o al decidir se nombró con la misma imagen del cuerpo que vacila antes de dar un paso.

Imagen ilustrativa de titubear

Dudar o vacilar al hablar o al actuar, moviéndose sin decisión. En su sentido físico más antiguo también significa tambalearse.

Titubeó unos segundos frente a la fonda de siempre, con el celular en la mano, antes de decidirse a llamar a su amiga después de tanto tiempo sin hablarse.
Imagen del dato curioso: Tiburón de Groenlandia, el vertebrado más longevo
Dato curioso del día

Uno de los tiburones de Groenlandia estudiados tenía unos 392 años —el vertebrado más longevo conocido, nacido en el siglo XVII—; los científicos lo dataron con el carbono-14 atrapado en el cristalino, tejido que se forma antes de nacer y jamás se renueva.

Cultura y arte

El Van Gogh que volvió a casa tenía un rostro pintado por otra mano

Cuando el detective de arte Arthur Brand abrió la puerta de su casa, alguien había dejado un cuadro envuelto en una almohada manchada de sangre, metido en una bolsa azul de Ikea. Era un Van Gogh de 1884, arrancado a mazazos tres años antes del museo Singer Laren. Al restaurarlo, la conservadora Marjan de Visser notó algo raro en la cara de la mujer del jardín: rasgos que Van Gogh nunca pintó, añadidos hacia 1903 por un aficionado para que el cuadro se vendiera mejor. Ella los borró, y hoy la pintura cuelga otra vez en el Groninger Museum con el rostro que tuvo en 1884.

El Van Gogh que volvió a casa tenía un rostro pintado por otra mano
La soledad tiene más difícil colarse cuando un adolescente te lleva al concierto
Comunidad y gente

La soledad tiene más difícil colarse cuando un adolescente te lleva al concierto

Cuando el cuerpo empieza a fallar, salir a un concierto o a una exposición se vuelve una hazaña; muchos mayores titubean ante la sola idea y acaban por quedarse en casa, y la soledad hace el resto. Christine Worch dejó su trabajo en marketing para cuidar a su padre con demencia y vio cómo el encierro lo apagaba. En vez de mandarle un cuidador, tuvo otra idea: mandarle un adolescente de 16 años. Su programa en Hamburgo empareja a jóvenes con mayores de bajos ingresos para ir juntos, gratis, al teatro o a una muestra. Diez años después suma más de 6,000 salidas culturales, y una señora de 85 lo resume: con ellos, vuelve a sentirse joven.

Tecnología e innovación

Una IA cerró un hueco matemático abierto desde 1996, y no lo hizo sola

Esta semana circuló un titular tentador: una inteligencia artificial habría resuelto, ella sola, un problema de matemáticas atorado desde 1996. La historia real es menos mágica y más interesante. El matemático Phillip Kerger llevaba casi un año atascado en ese hueco de la optimización convexa, fallando con modelos anteriores, hasta que condensó todo lo que sabía en un texto de diez páginas y se lo dio a GPT-5.6. En una sola sesión de 148 minutos, el modelo armó la prueba, verificada después en el asistente Lean sin un solo paso a medias. El propio Kerger lo aclara: no inventó una técnica nueva, conectó piezas que él ya había puesto sobre la mesa.

Una IA cerró un hueco matemático abierto desde 1996, y no lo hizo sola
Cerca de ti

Un cerro de Oaxaca escondía tres salamandras que la ciencia no conocía

Caminas por un bosque de niebla en la Sierra Mazateca de Oaxaca y, bajo una piedra húmeda, se escurre algo del tamaño de un dedo que respira por la piel. México es el segundo país con más salamandras del mundo, y aun así casi nadie había subido a rastrear las del Cerro Rabón. Cuando lo hicieron, el biólogo Víctor Hugo Jiménez Arcos y su equipo de la FES Iztacala no hallaron una especie nueva, sino tres, cada una en su propio rincón: una bajo tierra, otra entre las rocas, otra trepada a los árboles. Los bosques de niebla que las guardan ocupan apenas el 1% del territorio del país.

Un cerro de Oaxaca escondía tres salamandras que la ciencia no conocía