¡Buen lunes! Al excavar el terreno de una planta de tratamiento de aguas en las orillas de la vieja Tula, el arqueólogo Luis Gamboa topó con dos lápidas arrancadas siglos atrás de la Pirámide B: una con un dios, otra con un felino. Quien se las llevó cargó también con lo que volvía sagrado ese templo, esa presencia que la gente sentía viva en la piedra. Hoy te dejo cosas que llevan dentro ese mismo hálito, el que empuja a crear algo o a cuidar un lugar. Gracias por abrir la edición #100. Que la semana empiece sin prisa.
Piensa en la última vez que algo te salió del alma —una carta, una receta improvisada, una idea en la regadera—: ¿de dónde crees que vino ese impulso, y qué estabas haciendo para dejarlo entrar?

Nace Frida Kahlo, la pintora más entrañable de México
En la Casa Azul de Coyoacán nace Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, quien convertiría el dolor y la mexicanidad en un arte de colores vibrantes reconocido en todo el mundo. Su mirada, sus autorretratos y su fuerza la volvieron un símbolo eterno de identidad y resistencia.
numen
Etimología Del latín numen, que significaba 'asentimiento o voluntad divina', derivado de nuere ('inclinar la cabeza'): era el gesto con que un dios concedía o inspiraba algo.

Fuerza creadora o inspiración que mueve a un artista o escritor en el momento de crear. En su sentido más antiguo también designa a una deidad o presencia divina que habita un lugar.
Ante el frío, el pulpo no altera su ADN sino que reescribe su ARN mensajero: tras enfriar sus tanques, los científicos vieron aumentar la edición en más de 13,000 sitios de su sistema nervioso en cuestión de horas, recableando sobre la marcha las proteínas de sus neuronas.
Fabricar luz ultravioleta con pura luz visible parecía saltarse una regla
Cuando el sol entra por la ventana, trae de todo menos lo que más quema: la luz ultravioleta, la más energética del espectro, casi no llega hasta la superficie, y para fabricarla en un laboratorio siempre hicieron falta lámparas caras y enchufadas. El equipo de Nobuo Kimizuka, en la Universidad de Kyushu, moldeó una película sólida de un semiconductor orgánico que hace algo que suena a trampa: junta dos fotones de luz visible y los funde en uno solo de ultravioleta, de más energía que cualquiera de los dos que entró. El film aguanta más de cien horas al aire y trabaja con la sola intensidad del sol. Con eso, esterilizar agua o purificar el aire podría dejar de necesitar un foco enchufado.


Alguien maneja seis horas para salvar a un colibrí, y hay cien como ella
Un pájaro se estrella contra tu ventana y cae aturdido a la banqueta, y casi nunca hay a quién llamar. En Vermont, el instituto VINS armó otra cosa: cerca de cien voluntarios entrenados que dejan lo suyo y manejan para llevar al ave herida a rehabilitación. Faith Davis condujo casi seis horas por un colibrí con un problema metabólico; sobrevive alrededor del 40% de los que trasladan, 'y sin nosotros sería mucho menos', dice. Otros salen en las noches de lluvia con chalecos y linternas a cruzar ranas y salamandras por la carretera. Antes, un animal herido dependía del azar; hoy, en varios estados, basta una llamada para que un desconocido salga a recogerlo.
Lo que faltaba para leer entera la Pirámide B de Tula apareció en la periferia
Quien sube a la Pirámide B de Tula se planta frente a los atlantes, cuatro guerreros de piedra de casi cinco metros; pero la fachada tallada que alguna vez los acompañó nos había llegado con huecos, imágenes que faltaban por descifrar. Al excavar el terreno de una planta de tratamiento de aguas en la colonia 16 de Enero, en las orillas de la antigua ciudad, el arqueólogo Luis Gamboa Cabezas topó con un edificio de élite de 40 por 80 metros y, dentro, dos lápidas arrancadas siglos atrás de esa misma pirámide: una con el dios Tlahuizcalpantecuhtli, otra con un felino. Gente de la periferia se había llevado el numen del templo para proclamarse heredera tolteca; esa lápida del felino permite hoy reconstruir por completo la iconografía de la Pirámide B.

Quiso copiar la niebla de una montaña y abrió una ventana a lo invisible
Ahora mismo, mientras desayunas, miles de partículas llegadas del espacio te atraviesan cada segundo sin que lo notes. En 1894, en el observatorio de la cima del Ben Nevis, C.T.R. Wilson quedó prendado de las glorias, esos halos de color que la niebla dibuja alrededor de tu propia sombra, y quiso recrearlas en el laboratorio. Enfriando aire húmedo cargado de alcohol descubrió otra cosa: cada partícula que lo cruza deja una estela blanca, fina como un cabello. Hoy, con una pecera, hielo seco y alcohol, cualquiera arma ese mismo detector en su cocina; el manual del CERN cabe en una tarde. Lo que era pura teoría, los rayos cósmicos y la radiación de fondo, se vuelve un rastro que ves con tus propios ojos.
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