¡Buenos días! Hoy hace 71 años, el 3 de julio de 1955, miles de mujeres mexicanas salieron temprano, hicieron fila y metieron por primera vez una boleta en la urna de una elección federal. Casi ninguna quedó con nombre en los libros, pero entre todas empujaron al país a un sitio del que ya no volvió. Cosas así, valientes y hechas a muchas manos, casi nunca las canta nadie. Hoy te dejo otras que nacen del mismo empuje. Gracias por abrir la edición #99. Que este viernes ya sepa a fin de semana.
Piensa en la última vez que alzaste la mano en una junta para decir lo que nadie se atrevía: esas pequeñas gestas cotidianas también mueven las cosas, aunque nadie las cante.

Las mujeres mexicanas votan por primera vez en una elección federal
El 3 de julio de 1955, las mujeres mexicanas acudieron a las urnas por primera vez en una elección federal para elegir diputados, tras la reforma que les reconoció el derecho al voto. Fue un parteaguas en la vida democrática del país y una conquista histórica para la igualdad y la ciudadanía plena de las mexicanas.
gesta
Etimología Del latín "gesta", plural neutro de "gestum" (hecho, hazaña), participio de "gerere" (llevar a cabo, realizar). De la misma raíz nacen "gesto" y "gestión".

Hazaña o hecho memorable, sobre todo el que exige valentía y esfuerzo, muchas veces colectivo. En su origen literario nombraba el conjunto de proezas de un héroe: los antiguos "cantares de gesta".

La erupción del Krakatoa en 1883 produjo el sonido más fuerte jamás registrado: se oyó a 4,800 km, en la isla Rodrigues, "como el rugido lejano de cañones pesados", y su onda de presión dio tres o cuatro vueltas completas al planeta.
La revolución solar más veloz del mundo ocurrió sin que ningún gobierno la planeara
En Pakistán, que se fuera la luz a media tarde era rutina: la red fallaba, las tarifas subían y la queja se perdía en la oscuridad. En lugar de esperar a que el Estado lo resolviera, millones de familias, talleres y granjas hicieron algo por su cuenta: subir paneles baratos al techo. Las importaciones de paneles pasaron de menos de 1 gigavatio en 2018 a más de 51 en 2026, una de las transiciones impulsadas por consumidores más veloces que se registran. Jan Rosenow, de la Universidad de Oxford, lo resume: ocurrió a pesar del gobierno, no gracias a él. Hoy cerca de una quinta parte de la electricidad del país sale de esos techos que nadie mandó encender.


Nunca voló un dron y construyó uno que sigue en el aire con los motores rotos
Cuando a un dron se le apaga un motor a media maniobra, lo esperable es verlo caer: el desbalance lo tira en segundos. De vacaciones en Guatemala, Karolina Dubiel pidió las piezas por Amazon sin haber usado CAD, con una sola soldadura en toda su vida y sin haber volado un dron nunca. En dos semanas y media diseñó, fresó en fibra de vidrio y carbono y armó un octocóptero, y le entrenó un controlador con aprendizaje por refuerzo que reacciona al apagón. El aparato sigue en el aire aunque le fallen uno, dos y hasta tres de sus ocho motores. Esa tolerancia a fallos solía probarse solo en simulación; aquí saltó, sin ajustes, a algo hecho a mano en menos de tres semanas.
Un juguete de hilo y papel que gira más rápido que cualquier motor de laboratorio
Casi todos giramos alguna vez un botón ensartado en un hilo, tensando y aflojando la cuerda para verlo zumbar. A nadie se le ocurrió que ese juguete, viejo de miles de años, pudiera hacer ciencia. Diagnosticar malaria exige separar la sangre, y para eso hace falta una centrífuga: pesada, cara y enchufada a la corriente, justo lo que falta en una clínica rural. Manu Prakash, en Stanford, rehízo el juguete con dos discos de papel, hilo de pescar y una gota de sangre en medio. Al jalar de los mangos gira a 125,000 vueltas por minuto, aísla el parásito en quince minutos y cuesta veinte centavos. Sin pilas, sin enchufe.
¿Te gustó esta edición?
Recibe la siguiente mañana, gratis.