¡Buen miércoles! Hay un centro alrededor del cual gira todo lo demás sin que casi lo notes: la persona o la costumbre que te mantiene dando vueltas en el mismo punto, la hayas escogido tú o no. En 1985 ese centro fue el espacio para todo un país, cuando el Discovery soltó al Morelos I y México entró a la era de los satélites. Lo mismo intentan hoy Amelia Bruno y Paulo Lozano en el MIT, con un satélite del tamaño de un maletín que quizá pueda escapar de su vuelta baja rumbo a Marte. Y mucho antes, la lengua de Side se escribía con alfabeto propio aunque toda Panfilia ya girara en torno a Alejandro. Gracias por abrir la edición #84. Que el miércoles se porte.
Piensa en tu semana: ¿alrededor de qué o de quién está girando tu rutina ahora mismo, y elegiste tú esa órbita o simplemente caíste en ella por inercia?

México pone en órbita su primer satélite, el Morelos I
El 17 de junio de 1985, el transbordador Discovery liberó en el espacio al Morelos I, el primer satélite de comunicaciones mexicano. Con él, México entró de lleno a la era espacial y modernizó su telefonía, televisión y comunicaciones en todo el territorio. Llevaba el nombre del héroe de la Independencia, uniendo orgullo histórico y futuro tecnológico.
órbita
Etimología Del latín orbita, 'huella o rodada que deja la rueda de un carro al pasar', derivada de orbis, 'círculo, rueda'. La astronomía tomó la palabra para nombrar el camino circular que un cuerpo traza alrededor de otro.

Trayectoria curva que un cuerpo celeste —o un satélite— describe alrededor de otro por efecto de la gravedad. En sentido figurado, también es el ámbito o esfera de influencia dentro del cual algo o alguien se mueve: 'entrar en la órbita de una persona'.
El damin, registro ceremonial que los ancianos lardil inventaron a propósito en una isla australiana, es la única lengua fuera de África con clics fonémicos, reservados a los hombres que entraban en su órbita ritual de iniciación.
Un satélite del tamaño de un maletín podría, por fin, salir de su órbita
Hasta hoy, un satélite del tamaño de un maletín cargaba un solo tipo de motor: o un empuje químico potente que quema el combustible en segundos, o uno eléctrico, eficiente pero tan débil que apenas ajusta la trayectoria. Llevar los dos exigía dos tanques, y en un CubeSat no caben. El equipo de Amelia Bruno y Paulo Lozano, en el MIT, descubrió que un mismo líquido iónico no tóxico, llamado ASCENT, alimenta ambos motores desde un solo tanque. En noviembre, la misión Green Propulsion Dual Mode de la NASA lo probará en el espacio; con ese ahorro, un satélite de maletín podría salir de su órbita baja y llegar hasta Marte.


Una lengua que nadie ha logrado leer acaba de ganar cinco letras nuevas
Cuando un epigrafista se topa con una inscripción en sidético, suele leer lo mismo: una o dos líneas sueltas, demasiado poco para entender una lengua entera. El sidético se hablaba en Side, un puerto de Panfilia en la costa sur de la actual Turquía, y se escribía con un alfabeto propio que no salió del griego, aunque toda la región a su alrededor ya había entrado en la órbita de Alejandro. Feriştah Alanyalı, directora de la excavación, desenterró ahí textos bilingües de treinta a cuarenta líneas, los más largos hallados hasta hoy. Con ellos, el inventario de signos creció de 26 a 31 letras. La lengua todavía no puede leerse del todo, pero por primera vez hay material suficiente para intentarlo.
Vender los tamales de tu abuela era ilegal en Colorado, hasta este junio
En Colorado, la ley permitía vender desde casa café, miel, mermeladas y pan, pero en cuanto el platillo necesitaba refrigerarse (un tamal de puerco, un burrito, una torta), prepararlo para la venta quedaba fuera de la ley desde 2012. Arta Montoya, a quien en 2021 le diagnosticaron una enfermedad renal, vendía sus guisos casi a escondidas para completar el gasto: 'No me iba a quedar tirada; iba a encontrar la manera, y la encontré', dice. El 4 de junio, el gobernador Jared Polis firmó la llamada Tamale Act: ahora quien cocina en casa puede registrarse, tomar un curso de manejo de alimentos y vender hasta 150,000 dólares al año sin salir de su cocina.
Prohibir un libro ya no basta para sacarlo de circulación
Un foco de techo encendido es de los objetos más inocentes de una casa: nadie sospecha que dentro hay una computadora. Hasta ahora, prohibir un libro significaba sacarlo de los estantes y las bibliotecas. Rick Osgood le dio la vuelta: reprogramó el chip ESP32-C3 que vive dentro de un foco inteligente común y le recortó la memoria hasta dejar 2 MB para archivos, con un servidor web y un portal cautivo adentro. Mientras el foco siga prendido, cualquiera que pase cerca y conecte su teléfono al WiFi abierto abre un estante de libros prohibidos. El espacio es tan poco que obliga a curar: cada foco lleva solo la selección de quien lo instaló.
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