¡Buen jueves! Fecundo, femina y filius no se parecen al oírlas, pero las tres salen de una misma raíz indoeuropea que quería decir amamantar, nutrir. No la de parir ni la de engendrar, sino la de dar de comer a lo que ya nació. Resulta curioso que, para nombrar lo fértil, esa raíz no se quedara con el acto de dar fruto sino con el de alimentarlo. ¿Por qué el amamantar, y no el crear, terminó marcando lo que se llama fecundo?
Novedad: desde hoy Luna acompaña a los perritos en las palabras del día. Gracias por abrir la edición #181.



