HOLI · 17 SEP 2026 · EDICIÓN 160
Reflexión
¿Qué gesto de tu casa (un platillo de olla, una frase al despedirte, la forma de acomodar la mesa) sigues repitiendo sin recordar quién lo empezó?

¡Holi! A un miedo repentino en lo oscuro, o a las ganas de guardar comida de más, a veces se les llama atávicos: herencia de gente que vivió hace miles de años. Dicho así, suena a que la palabra explica de dónde viene el impulso. Pero puede que haga lo contrario, y en vez de señalar un origen tape con un pasado lejano el hecho de que no sabemos por qué lo sentimos. ¿Y si llamar atávico a algo no fuera rastrearlo, sino dejar de buscarle causa? Gracias por abrir la edición #160.

Foto histórica: Se inaugura el Museo Nacional de Antropología en Chapultepec
1964 Hoy también es…
📍 México
Hoy en la historia

Se inaugura el Museo Nacional de Antropología en Chapultepec

El 17 de septiembre de 1964 abrió sus puertas en el Bosque de Chapultepec el Museo Nacional de Antropología, obra del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Bajo su gran paraguas de bronce resguarda la Piedra del Sol, el penacho, las cabezas olmecas y miles de piezas que cuentan de dónde venimos. Es una de las casas de la memoria más visitadas del mundo y el corazón donde México se mira a sí mismo.

💭 Para pensar

Imagina que nunca hubiera existido ese museo: ¿a qué lugar irías a encontrar, en una sola tarde, la cara de las civilizaciones que te hicieron?

México
Palabra del día

atávico

adjetivo

Etimología Del latín 'atavus', que designaba a un antepasado remoto (más allá del tatarabuelo). De ahí pasó a nombrar lo que reaparece desde un pasado muy lejano.

Imagen ilustrativa de atávico

Que se hereda de los antepasados o vuelve a manifestarse desde un pasado muy remoto; se dice de rasgos, costumbres o impulsos que parecen venir de mucho antes de nosotros.

Frente a las cabezas olmecas del museo, la abuela guardó silencio y sintió una emoción atávica, como si esas piedras la reconocieran desde antes de su propio nombre.
Imagen del dato curioso: Dunas que cantan y su tono
Dato curioso del día

Algunas dunas del desierto retumban: cuando la arena seca resbala por su ladera emiten un zumbido grave y continuo, más cercano al de un chelo que a un silbido, capaz de sostenerse por varios minutos sin pausa. Y el tono no lo elige la duna sino el grano: la frecuencia del sonido depende del tamaño medio de la arena que se desliza.

Ciencia y descubrimiento

Antes de nacer, el embrión de serpiente suelta su intestino para poder alargarse

Dentro del huevo, antes de tener músculos con qué moverse, el embrión de una serpiente ya está enroscado en espiral, y casi siempre hacia el mismo lado. Durante mucho tiempo se supuso que era una postura, algo que el animal hacía. La explicación resultó más rara: para estirar un cuerpo tan largo, el embrión lo hace crecer más rápido que su intestino, y cuando el intestino ya no alcanza, lo suelta. Libre de ese amarre, el cuerpo se pandea y se tuerce solo. Al revisar más de 900 embriones de 39 especies, biólogos del Canadian Museum of Nature confirmaron que la forma alargada de la serpiente nace de un cuerpo que crece más rápido que sus propias tripas.

Antes de nacer, el embrión de serpiente suelta su intestino para poder alargarse
Para tener un camión eléctrico no hacía falta importarlo, bastó diseñarlo en Iztapalapa
Cerca de ti

Para tener un camión eléctrico no hacía falta importarlo, bastó diseñarlo en Iztapalapa

Quien sube a un camión urbano en Chetumal desde hace unas semanas nota algo distinto: no ruge al arrancar ni deja atrás una nube de diésel. Casi todo el transporte eléctrico que hoy rueda por México llega armado en el extranjero. El Taruk no: se planeó, se diseñó y se armó en una fábrica de Iztapalapa, con más del 70% de contenido nacional. Ya circula por Quintana Roo, y otros 18 estados preguntan por él. Un camión limpio dejó de ser algo que se compra afuera para volverse algo que aquí se puede fabricar.

Manos a la obra

La luz que no pide sol ni pila se enciende dejando caer un peso

Para mil doscientos millones de personas sin red eléctrica, la noche empieza prendiendo una lámpara de queroseno: humo en casa, riesgo de incendio y un gasto que no para. Los diseñadores británicos Martin Riddiford y Jim Reeves se preguntaron qué pasaría si la luz no necesitara ni sol ni batería. Su GravityLight cuelga un saco de 12 kilos de arena o piedra de una polea; al levantarlo y soltarlo, el peso baja despacio y mueve un generador. Cada subida da 20 minutos de luz LED, sin pila que cambiar ni recibo, y se guarda años sin cargarse: donde antes alumbrar costaba combustible y humo, ahora basta un brazo y la gravedad.

La luz que no pide sol ni pila se enciende dejando caer un peso