HOLI · 8 SEP 2026 · EDICIÓN 152
Reflexión
¿Cuándo fue la última vez que tuviste que deletrear algo en voz alta —un apellido raro, el nombre de una calle— y volviste a sentir, por un segundo, la torpeza de quien apenas aprende a leer?

¡Buen martes! Deletrear lleva la letra metida en el nombre: se arma sobre letra, del latín littera, con esa terminación en -ear que marca lo que se hace por partes, una tras otra. Leer viene de otro sitio, del latín legere, que era recoger, juntar, ir espigando; ahí no asoma ninguna letra suelta. Así que las dos palabras tiran para lados opuestos, una reúne hasta que las letras se pierden en el sentido y la otra las separa y las devuelve una por una. No está claro cuál se aprende antes, si la que junta o la que descompone.

Gracias a Sirenia por lo que escribió sobre la nutria y su piedra, y gracias por abrir la edición #152.

Ilustración de la efeméride: Día Internacional de la Alfabetización
1967 Hoy también es…
📍 Internacional
Hoy en la historia

Día Internacional de la Alfabetización

Cada 8 de septiembre, por iniciativa de la UNESCO, el mundo celebra el derecho a leer y escribir. Para México es una fecha entrañable: recuerda las grandes campañas de alfabetización que llevaron las letras a millones de personas en pueblos y ciudades, abriéndoles la puerta al trabajo, la salud y la palabra propia.

💭 Para pensar

Imagina que nunca te hubieran enseñado a leer: ¿qué de tu día —un letrero, una receta, este mismo mensaje— se volvería un muro imposible?

Internacional
Palabra del día

deletrear

verbo

Etimología Se forma sobre 'letra' (del latín 'littera'), con el prefijo 'de-' y la terminación '-ear', que aquí indica acción repetida: ir letra por letra.

Imagen ilustrativa de deletrear

Pronunciar por separado, una tras otra, las letras que componen una palabra. Por extensión, leer o interpretar algo con esfuerzo, poco a poco.

En la campaña de alfabetización, doña Refugio deletreó orgullosa el letrero de su propia tienda: se detuvo en cada letra hasta que, de golpe, la palabra entera cobró sentido.
Imagen del dato curioso: Gaudí diseñaba con catenarias invertidas colgantes
Dato curioso del día

Antoni Gaudí no dibujaba sus bóvedas: colgaba cuerdas cargadas con saquitos de perdigones que, bajo su propio peso, adoptaban la catenaria invertida —el arco de compresión perfecto— y luego deletreaba esa maraña al derecho reflejándola en un espejo colocado debajo.

Ciencia y descubrimiento

Ningún mamífero fabrica anticuerpos con dos juegos de genes, salvo estos murciélagos

Un murciélago puede llevar en la sangre un virus que a nosotros nos mandaría al hospital y seguir volando como si nada. La explicación asomó apenas: mientras los humanos y todos los demás mamíferos fabricamos anticuerpos a partir de un solo juego de genes, los murciélagos vespertiliónidos (una familia de más de 500 especies) cargan dos juegos completos. Uno se afina para golpear un blanco con precisión; el otro conserva variedad para reconocer muchos a la vez. Hannah Frank, de Tulane, lo resume sin rodeos: nunca se había visto algo parecido en un mamífero. Entender cómo conviven con lo que a nosotros nos enferma es la primera pista para copiarles la defensa.

Ningún mamífero fabrica anticuerpos con dos juegos de genes, salvo estos murciélagos
Aprendiste a deletrear con una melodía francesa que Mozart solo tomó prestada
Cultura y arte

Aprendiste a deletrear con una melodía francesa que Mozart solo tomó prestada

Cuando un niño canta el abecedario para deletrear su nombre, tararea sin saberlo la misma tonada de «Twinkle, Twinkle, Little Star» y de «Baa, Baa, Black Sheep»: tres canciones distintas, una sola melodía. No la compuso Mozart. Es una canción popular francesa de 1761, «Ah! vous dirai-je, maman», de autor desconocido, sobre una niña que le confiesa a su mamá que está enamorada. Mozart, con veintitantos, le escribió doce variaciones para piano que la volvieron célebre en toda Europa. Esa musiquita con que millones nombran las letras una por una llegó de un cancionero de hace más de dos siglos: prestada, no inventada.

Cerca de ti

La mixteca que se disfrazó de hombre para tocar el violín por fin tiene herederas

En algún fandango del siglo XVIII, en una cantina mixteca de Oaxaca, una violinista tocaba vestida de hombre: era la única manera de que la dejaran subir al tablado. Su nombre se perdió, pero su apodo bautizó a Tgo, un colectivo de seis violinistas mixtecas, triquis y mixes que aprendieron de oído las piezas que nadie escribió. Las dirige Patricia García, la primera etnomusicóloga oaxaqueña. El 5 de septiembre subieron a un escenario donde ya nadie las obligaba a disfrazarse: la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes. Esa música que por generaciones se heredaba solo entre hombres, y solo de memoria, sonó tal como se aprende en el pueblo, nota por nota.

La mixteca que se disfrazó de hombre para tocar el violín por fin tiene herederas
Manos a la obra

El hombre que elevó el primer globo también hizo subir el agua sin motor

En una finca sin luz, subir el agua de un arroyo hasta la casa siempre pidió lo mismo: un motor, combustible y una avería tarde o temprano. Pero existe una bomba que no lleva nada de eso. En 1796, Joseph Michel Montgolfier (trece años después de elevar el primer globo aerostático) patentó el ariete hidráulico para llevar agua a su fábrica de papel. Funciona con un golpe: el agua baja por un tubo, una válvula se cierra de golpe y ese sacudón empuja una parte hacia arriba, una y otra vez, sola. Con tubo de PVC y dos válvulas, una décima parte del caudal sube cuesta arriba día y noche, sin gastar un peso de energía.

El hombre que elevó el primer globo también hizo subir el agua sin motor