¡Buen viernes! De pura cepa se dice de lo más fino: un vino con casta, un linaje del que enorgullecerse. La cepa misma, en cambio, es la parte menos vistosa de la vid, el tronco corto y retorcido que se hunde en la tierra, más pariente de la raíz que del racimo. Así que la palabra con que se presume un buen origen apunta al pedazo que nadie pondría en la etiqueta, el que trabaja abajo sin que se le vea. ¿Y si al decir de buena cepa lo que se elogia no es el racimo de arriba sino ese tronco enterrado? Gracias por abrir la edición #150. Que este viernes te trate con calma y acabe mejor de lo que empezó.
Piensa en un dicho, una receta o una manera de reírte que repites sin pensar: ¿de qué cepa —de qué casa, de qué abuelo— brotó eso que ya sientes tuyo?

Fundación de Los Ángeles por pobladores novohispanos
Un 4 de septiembre, 44 pobladores llegados de las provincias de Sinaloa y Sonora —mestizos, indígenas y afrodescendientes de la Nueva España— fundaron El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles. Aquella aldea de adobe creció hasta volverse una de las ciudades más grandes del mundo, con un corazón mexicano que aún late en sus calles, sabores y apellidos.
Imagina que aquellos pobladores nunca hubieran salido de Sinaloa: ¿cuántas calles, sabores y apellidos de Los Ángeles seguirían hoy llevando el eco de México?
cepa
Etimología Del latín cippus, 'estaca' o 'poste que marca un límite'. De ahí pasó a nombrar el tronco leñoso de la vid que se hunde en la tierra, y luego, en sentido figurado, el origen o linaje de alguien.

Parte del tronco de una planta —sobre todo la vid— que se une a las raíces y de la que brotan los nuevos tallos. En sentido figurado nombra el origen o linaje de una persona, como en 'de buena cepa' o 'de pura cepa'.

Sin cerebro ni neuronas, una cepa del moho mucilaginoso Physarum polycephalum, colocada sobre copos de avena que marcaban las ciudades en torno a Tokio, tejió sola una red tan eficiente, confiable y barata como la del ferrocarril real de la ciudad.
El rugido de Godzilla no salió de ningún animal, sino de un contrabajo
Cualquiera reconoce ese chillido grave en cuanto retumba en la pantalla, aunque no haya visto una sola película del monstruo. En 1954, el equipo de sonido de Toho probó rugidos de animales reales para Godzilla, pero ninguno servía para una criatura de ese tamaño. Fue el compositor Akira Ifukube, formado en música clásica, quien resolvió el problema sin recurrir a ningún animal: untó un guante de cuero con brea de pino y lo arrastró por la cuerda de un contrabajo, y luego ralentizó y reverberó la grabación. Ese lamento que nadie halló en la naturaleza salió de un instrumento de orquesta, y sigue rugiendo setenta años después.

El PlayStation que iba a la basura ahora detecta asma con solo mirar la piel
Un microscopio de fuerza atómica de laboratorio, capaz de palpar moléculas una por una, cuesta cerca de medio millón de euros y vive encerrado en un cuarto blindado contra vibraciones. Edwin Hwu, de la Universidad Técnica de Dinamarca, quiso llevar esa mirada a la piel y halló la pieza clave en un PlayStation 4 destinado al bote: el cabezal óptico de su lector Blu-ray, tan fino que lee el relieve del cutis a 0,39 nanómetros y cien veces más rápido que un aparato de mesa. El diseño es abierto, así que cualquiera puede armarse el suyo por una fracción del precio. Con ese barrido y un modelo de aprendizaje automático, la textura de la piel basta para adivinar si alguien tiene asma con un 75% de acierto.
Nunca había nacido una tortuga caguama en esta playa, hasta este agosto
En las playas de Veracruz no es raro ver a una tortuga cruzar hacia el mar; ver nacer a una caguama, sí lo es. Esta especie, en peligro de extinción, casi nunca deja sus nidos por esta costa, y en la Barra de Sontecomapan, dentro de la reserva de Los Tuxtlas, no había registro de que lo hubiera hecho. Este verano cambió: 88 crías de caguama llegaron al mar por primera vez documentadas ahí. Detrás no hubo azar, sino campamentos tortugueros y familias que llevan años vigilando de noche y reubicando nidos en lugar de saquearlos. Que la especie eligiera esa arena confirma que el sitio ya reúne las condiciones para volverse un punto de anidación.
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