¡Holi! Cuando alguien de tu equipo mete el gol que faltaba, está quien lo sube en hombros y quien apenas aplaude desde su silla. Es esa diferencia entre subir a alguien hasta lo más alto, dejarlo en el sitio del honor y la fama, o quedarse en un «felicidades» tibio. Justo hoy, en 1986, México vio a Maradona alzar la copa en el Estadio Azteca, con Argentina coronada ante medio continente. Lo mismo persiguen las jugadoras de Chilangas FC, que con un millón de pesos llevarían a México a estrenar su primera selección de fútbol ciego. Gracias por abrir la edición #94. Buen comienzo de semana.
Piensa en la última vez que alguien cercano logró algo: ¿lo encumbraste de verdad, celebrando su triunfo como propio, o dejaste que el reconocimiento se quedara en un «felicidades» tibio?

Argentina se corona campeona del mundo en el Estadio Azteca
El 29 de junio de 1986, Argentina venció 3-2 a Alemania Federal en la final del Mundial disputada en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, coronando el torneo liderado por Diego Maradona. Fue el broche de oro del Mundial que México organizó y un triunfo que llenó de orgullo a toda América Latina desde la cancha más emblemática del país.
encumbrar
Etimología Deriva de «cumbre», que viene del latín «culmen» (cima, punto más alto). Literalmente, llevar a alguien hasta la cima.

Para los aymara de los Andes el pasado va por delante —«nayra» significa a la vez «ojo» y «pasado»— y el futuro queda a la espalda: lo ya visto está ante los ojos, lo incierto detrás, y al hablar del porvenir hacen gestos por encima del hombro.
Corregir un gen pedía sacar las células del cuerpo; esta vez se hizo por dentro
Quien nace con angioedema hereditario aprende a temerle a su propio cuerpo: sin aviso, la cara, las manos o la garganta se le hinchan, y un ataque en la vía aérea puede asfixiar; la única defensa era inyectarse un preventivo cada pocas semanas, de por vida. Hasta ahora, reescribir el gen culpable habría exigido sacarle las células, editarlas en un laboratorio y reinfundirlas. La terapia lonvo-z, de Intellia, es la primera que lo hace sin sacar nada: una sola infusión lleva las tijeras CRISPR al hígado y apaga para siempre el gen KLKB1, el que dispara la hinchazón. En el ensayo de fase 3 presentado este mes, el 62% de los pacientes no volvió a tener un solo ataque tras esa única dosis.

El Vesubio calcinó una biblioteca entera; dos mil años después, un rollo volvió a leerse
Quien sostenía uno de los rollos carbonizados de Herculano sabía dos cosas: que adentro había un libro, y que desenrollarlo lo haría polvo. El Vesubio los calcinó en el año 79 y, desde que aparecieron bajo la ceniza, nadie había leído uno entero sin destruirlo. El equipo de Brent Seales, de la Universidad de Kentucky, los metió en un escáner de rayos X y dejó que una inteligencia artificial los abriera por dentro: en junio leyeron, columna por columna, casi metro y medio de griego antiguo, un tratado de filosofía que ningún ojo había visto en casi dos mil años. Más de 600 rollos siguen cerrados, esperando turno.
Juegan fútbol de oído, y a México le falta un millón de pesos para tener selección
Cuando sigues un partido, rastreas el balón con la vista; en esta cancha se persigue de oído. En el fútbol para ciegas, las cuatro jugadoras de campo llevan antifaz y la pelota suena con cascabeles para ubicarla. La entrenadora Wendy del Río fundó Chilangas FC en 2022, cuando una mujer con discapacidad visual casi no tenía dónde jugar; hoy son apenas seis equipos en todo el país. Les falta una sola cosa para algo más grande: si reúnen un millón de pesos antes de septiembre, México estrena su primera selección femenil de fútbol ciego y viaja a la Copa América en São Paulo, el cuarto país del continente en lograrlo.

Una señal de radio encendía la calefacción de miles de hogares, hasta quedarse sin válvulas
Cada noche, sin que nadie reparara en ello, una señal de radio cambiaba de tarifa los medidores eléctricos de cientos de miles de casas en el Reino Unido: el viejo Long Wave de la BBC, en 198 kHz, no solo llevaba el pronóstico marítimo, también le ordenaba a la calefacción cuándo encender de noche, barata. Por eso costaba tanto apagarlo. El otro motivo era más extraño: el transmisor de Droitwich, de 500 kW, corre con unas válvulas gigantes de las que quedan menos de diez en el mundo, y la BBC había comprado la reserva entera; cada una dura entre uno y diez años. El 27 de junio, agotadas, la señal calló tras casi un siglo al aire.

¿Te gustó esta edición?
Recibe la siguiente mañana, gratis.