HOLI · 26 JUN 2026 · EDICIÓN 91
Reflexión
Cuando te quedas callado en una comida o reunión, ¿es porque algo te incomoda, o porque ya estás lo bastante a gusto como para no tener que llenar cada silencio?

¡Buen viernes! En cualquier comida ruidosa suele haber alguien que habla poco, y no siempre por incomodidad: a veces uno está tan a gusto que ya no necesita llenar cada silencio. Es esa calma reservada, la de quien calla por carácter y también la de los días apacibles en que nada pide ruido. Sobre una colina inglesa, el Caballo Blanco de Uffington lleva más de 3,000 años así de callado, visible solo porque cada generación lo restriega con cal nueva. Algo parecido guardó un tablero de tâb rascado en el peldaño de un baño en Walīla, a la vista mil años sin que nadie reparara en él. Gracias por abrir la edición #91. Que el viernes se quede en calma.

Palabra del día

taciturno

adjetivo

Etimología Del latín taciturnus, derivado de tacitus ('callado') y del verbo tacēre ('callar'). Comparte raíz con palabras como 'tácito'.

Imagen ilustrativa de taciturno

Se dice de la persona callada por carácter, reservada y poco inclinada a la conversación. Por extensión, también describe un ambiente o un día silencioso y apacible.

Mi abuelo era taciturno: podía pasar la tarde entera en el porche viendo llover sin decir palabra, y aun así sentías que te hacía compañía.
Imagen del dato curioso: Geoglifo prehistórico mantenido por 3,000 años
Dato curioso del día

El Caballo Blanco de Uffington, grabado en la creta de una taciturna colina inglesa hace más de 3,000 años, solo sigue visible porque cada generación lo restriega con cal nueva: si se suspende la limpieza, la hierba lo borra enseguida.

Ciencia y descubrimiento

Tus células mueren por millones cada día y por fin sabemos qué dejan atrás

Cada día, sin que lo notes, miles de millones de tus células se autodestruyen: es la renovación del cuerpo. Se daba por hecho que, al fragmentarse, desaparecían en silencio, sin dejar nada atrás. La doctoranda Stephanie Rutter, en el laboratorio de Ivan Poon en la Universidad La Trobe, vio lo contrario: cada muerte deja un residuo, la huella de la muerte, con una vesícula nunca antes vista que actúa como migas de pan y le señala al sistema inmune dónde limpiar, antes de que la basura celular encienda inflamación o enfermedades autoinmunes. El mismo trabajo, en Nature Communications, halló el reverso: la influenza se esconde en esas migas para saltar de célula en célula, un contagio que nadie había visto y que ahora tiene dónde atacarse.

Tus células mueren por millones cada día y por fin sabemos qué dejan atrás
Lo que un baño marroquí guardó mil años no fue un templo, sino un juego
Cultura y arte

Lo que un baño marroquí guardó mil años no fue un templo, sino un juego

Quien baja descalzo el último escalón hacia el agua fría de un baño público hace ese gesto sin pensar, y casi nunca deja rastro. En Walīla, la antigua Volubilis romana cerca de Meknes, los arqueólogos buscaban muros y mosaicos; en el peldaño de entrada a la pileta encontraron tres hileras de hoyos tallados en la piedra, un tablero del juego tâb que alguien rascó ahí hace unos mil doscientos años. Tim Penn, de la Universidad de Reading, confirmó que es la evidencia más antigua de ese juego en todo el norte de África, anterior a los textos que lo mencionan. Quedó justo donde todos lo veían al entrar al agua: jugar era parte del baño.

Comunidad y gente

El hombre que vendía carne de tortuga ahora protege el mar donde las cazaba

De niño, en la isla de Príncipe, Manuel Gomes pescaba desde el amanecer y, cuando el dinero no alcanzaba para la casa, vendía carne de tortuga. La visita de un investigador de tortugas le dio vuelta el oficio: pasó décadas convenciendo, uno por uno, a los pescadores de su país de que el mar se estaba quedando sin peces. Este martes, São Tomé y Príncipe, la segunda nación más pequeña de África, aprobó dos reservas marinas, Santana e Ilhéu das Rolas, que prohíben la pesca industrial en 40 millas cuadradas de costa y dejan pasar solo la artesanal. 'Los hábitats destruidos volverán a regenerarse', prometió quien antes ayudaba a vaciarlos.

El hombre que vendía carne de tortuga ahora protege el mar donde las cazaba
Tecnología e innovación

La fuerza que dejó el robot siguió ahí cuando se lo quitaron

Cuando un aparato ayuda a moverse a quien no puede, lo normal es depender de él: el día que se apaga, el cuerpo vuelve a donde estaba. La atrofia muscular espinal va gastando los músculos de un niño hasta que ya no logra pararse de una silla; la terapia génica frena la causa, pero no devuelve lo perdido. El laboratorio de Yanggang Feng, entre la Universidad de Beihang y el MIT, les ató a las rodillas un robot de apenas 960 gramos que los ponía a empujar contra una resistencia controlada. Con el entrenamiento, niños que no se levantaban solos lo lograron; el cuádriceps engrosó un 19%, y esa fuerza nueva siguió ahí cuando les quitaron el robot.

La fuerza que dejó el robot siguió ahí cuando se lo quitaron