HOLI · 12 JUN 2026 · EDICIÓN 81
Reflexión
La próxima vez que alguien quiera decidir por ti algo pequeño —dónde comer, cómo pasar tu domingo libre—, ¿dejas que tu opinión ondee a la vista o la guardas para no incomodar?

¡Buen viernes! Tiendes una sábana en el balcón y el viento la infla, la afloja y la vuelve a llenar: ese vaivén de algo que se mece en olas, como una cabellera suelta o un trigal movido por la brisa. Lo hace a propósito el sepia gigante de arrecife, que desliza franjas oscuras por su cabeza para saturar la vista de su presa antes de atacar. Lo hacían sin querer esas criaturas con forma de fronda que se mecían en la corriente hace 574 millones de años, halladas por Emily Mitchell en Mistaken Point. Y en 1848, recuperado el Palacio Nacional, volvió a mecerse la bandera sobre el Zócalo. Gracias por abrir la edición #81. Buen finde.

Ilustración de la efeméride: México recupera el Palacio Nacional e iza de nuevo su bandera
1848 Hoy también es…
📍 México
Hoy en la historia

México recupera el Palacio Nacional e iza de nuevo su bandera

Tras el Tratado de Guadalupe Hidalgo, la guarnición estadounidense desocupó el Palacio Nacional y las tropas mexicanas tomaron posesión del edificio, izando otra vez la bandera nacional en el corazón de la capital. Fue un momento de soberanía recuperada: después de la ocupación, el lábaro patrio volvía a ondear sobre el Zócalo. La imagen quedó como símbolo de dignidad nacional restaurada.

México
Palabra del día

ondear

verbo

Etimología Deriva de «onda», del latín «unda» (ola, agua en movimiento). De ahí pasó a nombrar el movimiento sinuoso de algo que sube y baja como las olas.

Imagen ilustrativa de ondear

Moverse en el aire formando ondas, como una bandera o una cabellera mecidas por el viento. También se usa para el agua o los campos que se mueven en olas.

Desde la azotea veíamos ondear la bandera del Zócalo, abriéndose entera cada vez que el viento de la tarde la desplegaba.
Dato curioso del día

El sepia gigante de arrecife caza tras un espejismo: hace ondear franjas oscuras hacia abajo por su cabeza y brazos, un camuflaje en movimiento que satura el sistema visual de su presa y borra las señales de su ataque inminente.

Ciencia y descubrimiento

La evolución se detuvo millones de años hasta que la vida dejó de clonarse

Hace 574 millones de años, antes de que existieran dientes, huesos o depredadores, el fondo del océano se cubrió de criaturas con forma de fronda que ondeaban en la corriente; y durante decenas de millones de años casi ninguna cambió. Emily Mitchell, de la Universidad de Cambridge, leyó los fósiles de Mistaken Point, en Terranova, y halló el motivo: aquellos animales se clonaban, unidos por estolones como las fresas, compartiendo nutrientes sin competir con nadie. La vida era tan plácida que evolucionar no hacía falta. Solo cuando el mar se volvió hostil (mareas, tormentas, escasez) llegaron a la vez la competencia y el sexo, y con ellos el estallido de diversidad que abriría paso a la vida animal. La comodidad lo había frenado todo; bastó la adversidad para encenderlo.

La evolución se detuvo millones de años hasta que la vida dejó de clonarse
Lo que Carrington pintó mientras la creían loca volvió a la luz
Cultura y arte

Lo que Carrington pintó mientras la creían loca volvió a la luz

En 1940, con Max Ernst arrestado y Francia ocupada por los nazis, Leonora Carrington cruzó la frontera y terminó internada en un sanatorio cerca de Santander, donde la habían encerrado por locura. Ahí pintó apenas dos cuadros; uno lleva el mismo nombre que su libro de memorias, Down Below. El otro, Villa Pilar, una escena de animales fabulosos lánguidos en un jardín, se lo regaló a su psiquiatra, Luis Morales, el mismo que años más tarde concluyó que ella nunca había estado loca. La tela se quedó en la familia y nadie volvió a verla en más de ochenta años. Los curadores de una muestra en Santander acaban de rastrearla, y ahora cuelga por primera vez en el Freud Museum de Londres.

Comunidad y gente

La medicina que calma a estos pacientes no llega en pastilla, sino con cuatro patas

Cuando alguien ingresa a un pabellón psiquiátrico, el día se mide en tomas de medicación y horas de sala. En el hospital Ville-Evrard, al este de París, Ermelinda Hadey, enfermera psiquiátrica, y su esposo François montaron en 2016 algo distinto: un establo. Cinco burros (Nono, Pitou, Oscar, Manolo y Malraux) a los que los pacientes cepillan, pasean y les hablan; desde 2022 es la única unidad de terapia animal con estatus hospitalario de Francia, con tres enfermeras de planta y un arca que fue sumando cabras, gallinas, palomas y tortugas. No reemplaza al médico ni a la receta, aclara Hadey; lo que devuelve es más difícil de recetar: romper la rutina, hablar con alguien, volver a sentirse útil.

La medicina que calma a estos pacientes no llega en pastilla, sino con cuatro patas
Tecnología e innovación

Una caja con inteligencia artificial que se pone más dura de girar cuando piensa

Cada vez que le pides algo a un asistente de voz, la pregunta viaja a un centro de datos lejano que zumba enchufado a la pared: dar 'inteligencia' a una máquina siempre dio por hecho un cable y una sala llena de servidores. Squeez Labs armó el argumento contrario en una caja: una Raspberry Pi 5 corriendo un modelo de lenguaje pequeño con llama.cpp, alimentada solo por una manivela de 20 vatios, sin batería ni enchufe. Giras unos treinta segundos y ya estás conversando. Lo más raro es que sientes pensar a la máquina: mientras genera cada palabra, la manivela se pone notoriamente más dura de girar.

Una caja con inteligencia artificial que se pone más dura de girar cuando piensa