¡Buen miércoles! ¿Te ha pasado que abres la puerta a alguien y, sin querer, ya le hiciste un lugar en la mesa? Ese gesto callado de recibir, dar amparo y hacer que el otro se sienta de la casa. Así lo hizo Mozart con un estornino que silbaba su concierto, y así un pueblo de Texas que colgó medio siglo un Constable creyéndolo copia. Le pasó también a quienes en Utah sumaron una pregunta al acta de defunción y dieron con 1,062 familias que nadie contaba. Gracias por abrir la edición #75. Que el miércoles se porte.
Piensa en alguien que se expresa distinto a ti —con otro idioma, con las manos, con silencios largos—: ¿qué pequeño gesto haría que hoy se sintiera acogido en tu mesa o en tu chat?

Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana
El 10 de junio se conmemora el reconocimiento de la Lengua de Señas Mexicana como una lengua nacional y parte del patrimonio lingüístico del país. Es una fecha que celebra a la comunidad sorda mexicana, su cultura y su derecho a comunicarse, y nos recuerda el valor de la inclusión.
acoger
Etimología Del latín *accolligere*, formado por *ad-* (hacia) y *colligere* (recoger, reunir). De ahí su sentido original: recoger a alguien hacia uno mismo para darle cobijo.

Recibir a una persona en la propia casa o compañía, brindándole amparo y haciéndola sentir parte. También se usa en sentido figurado para aceptar una idea, propuesta o sentimiento con buena disposición.
En mayo de 1784 Mozart acogió en su casa a un estornino que, según anotó de su puño y letra en su libro de gastos, silbaba el tema del tercer movimiento de su Concierto para piano n.º 17, K. 453, terminado pocas semanas antes. Cuando el pájaro murió tres años después, el compositor le organizó un cortejo fúnebre con dolientes muy velados que entonaron una suerte de réquiem, y leyó un epitafio en verso junto a la tumba.
Y si la vacuna llegara antes que el virus que debe frenar
Cada vez que aparece un coronavirus nuevo, la vacuna llega tarde: primero el contagio, después meses de laboratorio corriendo detrás del virus. El laboratorio de Jonathan Heeney, en la Universidad de Cambridge, invirtió el orden. Una inteligencia artificial leyó el material genético de toda la familia Sarbeco, encontró lo que comparten sus integrantes y lo fundió en un solo 'súper-antígeno'. En 39 voluntarios, la primera vacuna cuyo principio activo diseñó por completo una computadora resultó segura, y su sistema inmune acogió como conocidos al SARS-CoV-2, al SARS y a virus de murciélago que todavía no dan el salto a un humano. La vacuna llegó antes que el contagio.


Durante medio siglo un pueblo de Texas creyó tener una copia, no un Constable
En Jefferson, un pueblo del este de Texas, un cuadro colgaba desde 1960 en el museo de la sociedad histórica, y los visitantes lo cruzaban sin detenerse: lo tenían por una copia de The Cornfield, el paisaje que John Constable pintó en 1826. Durante medio siglo nadie miró más allá de la etiqueta. El análisis científico la corrigió: pigmentos, lienzo y pinceladas coinciden con la mano del propio Constable, y la tela resultó ser el estudio preparatorio más grande que se conoce de esa obra, metro y medio de alto. El 5 de junio encabezó la subasta de arte europeo de Heritage Auctions en Dallas. El pueblo lo había acogido medio siglo sin saber qué guardaba.
Una casilla nueva en el acta de defunción encontró a los niños que nadie contaba
Cuando muere un padre o una madre, el papeleo lo registra todo: el acta anota la causa, la fecha, el nombre del difunto. Del niño que queda del otro lado nunca decía nada; los huérfanos del duelo eran invisibles para cada oficina que debía ayudarlos. Utah sumó una sola pregunta al acta de defunción: ¿el fallecido dejaba hijos menores de edad? En un año, esa casilla destapó a 1,062 familias con niños bajo los 18 que habían perdido a quien los criaba. Ahora alguien puede llamarlas y ofrecerles terapia de duelo, la pensión de orfandad, comida. La muerte siempre supo contarse sola; faltaba una lista para acoger a quien deja atrás.

La tele de tu sala trabaja de noche para la economía de datos de la IA
Cuando apagas la tele y te acuestas, la pantalla se va a negro pero el aparato sigue despierto, conectado a internet sin que nadie lo mire. Hasta hace poco eso parecía inofensivo. El investigador independiente Buchodi, junto con Include Security, desmontó el SDK que la empresa Bright Data incrusta en apps gratuitas de Smart TV y grabó 30 días de su tráfico: el aparato retransmitía, una a una, peticiones de raspado web que alimentan a la industria de la IA, y salían desde tu IP de casa, no desde la de la empresa. La red presume 400 millones de IPs caseras. Tu sala acoge, sin saberlo, a un inquilino que trabaja de madrugada.

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