¡Buen jueves! ¿Has notado esos brotes nuevos que aparecen en una maceta que llevabas semanas regando sin esperar nada? Ese movimiento lento hacia la luz, ese empujón verde que de pronto se asoma, ese estirarse hacia lo que viene. Así lleva milenios extendiéndose Pando, el álamo de Utah que es un solo organismo con miles de troncos. Y así responden los 30,000 voluntarios que llegaron a Minqin a sembrar contra el desierto, o las nubes de silicato de magnesio que cada amanecer se levantan en un planeta a 700 años luz. Gracias por abrir la edición #63. Buen finde por venir.
¿Qué pequeña parte de tu vida —tu cuerpo, una amistad, un proyecto— está pidiendo más luz y agua para florecer? ¿Qué le estás dando hoy?

Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres
Durante el V Encuentro Internacional Mujer y Salud celebrado en San José, Costa Rica, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos declaró el 28 de mayo como una jornada para visibilizar la salud de las mujeres. Nacida desde América Latina, esta fecha ha impulsado en México campañas, marchas y políticas públicas por el derecho al cuidado, la maternidad libre y el acceso a la salud.
florecer
Etimología Del latín *florescere*, forma incoativa de *florere* ('echar flor'), derivado de *flos, floris* ('flor'). El sufijo incoativo indica un proceso que comienza y se desarrolla gradualmente.

Dicho de una planta, dar flor; en sentido figurado, prosperar, crecer en plenitud o desarrollar todo el potencial propio. Se usa también para personas que entran en una etapa de bienestar visible.

En el centro de Utah hay un 'bosque' de 47,000 álamos temblones que en realidad es un solo organismo: todos los troncos brotan de un mismo sistema radicular y comparten ADN idéntico. Bautizado Pando ('me extiendo' en latín), pesa unas 6,000 toneladas y lleva milenios floreciendo en silencio, propagándose mediante nuevos vástagos que emergen de sus raíces.
En un mundo a 700 años luz, cada amanecer florecen nubes de piedra
En cualquier ciudad costera, la niebla mañanera se levanta con el sol y deja el cielo despejado: receta vieja en la Tierra. Sagnick Mukherjee, entonces en UC Santa Cruz, apuntó el James Webb a un gigante gaseoso a 700 años luz, en la constelación Microscopio, y vio una versión imposible. Las nubes que florecen en su mañana no son de agua, sino de silicato de magnesio, el mineral de las rocas terrestres; se condensan del lado nocturno, los vientos las levantan al amanecer y, al cruzar al hemisferio diurno, el calor las desbarata. El estudio salió esta semana en Science: por primera vez, no solo se confirma que ahí arriba hay nubes, sino que se les sigue el ciclo de un día entero.

Junto a Stonehenge solo quedaban los huesos del banquete; ya hay también una sala
Hace 4,500 años, mientras Stonehenge se levantaba piedra a piedra, alguien construyó al lado una sala de madera y barro donde la tribu se reunía a cenar en invierno. Las excavaciones en Durrington Walls, a dos millas del monumento, llevan décadas sacando miles de huesos de animales y cerámica grooved ware, la prueba clara de los banquetes, pero ni una viga del edificio mismo. Bajo el ojo del arqueólogo experimental Luke Winter, cien voluntarios pasaron nueve meses tallando madera con hachas de pedernal y mezclando creta con paja, hasta levantar una sala de siete metros de alto. El 26 de mayo, English Heritage la presentó junto al monumento; este verano abre al público, y por primera vez se podrá entrar al banquete en lugar de imaginarlo.
Setenta y cinco años contra el desierto, y este año Minqin no estuvo sola
En el norte de China, el condado de Minqin lleva tres cuartos de siglo replantando saxauls y espinos blancos contra un desierto que cada año se traga otro pedazo de maizal. Zhong Jin regresó al pueblo en 2020 con un título en control de desertificación, con la idea de multiplicar manos. La serie Become a Farmer hizo el resto: mostró a diez jóvenes urbanos sembrando 180 hectáreas en 190 días, y entre febrero y mayo respondieron al llamado 30,000 voluntarios que durmieron amontonados mientras la arena se metía por las rendijas. El millón de árboles que el corredor de Gansu necesita para florecer este año ya tiene quien lo cargue.

Lo que cabe en 16 bytes cuando cada bit hace dos cosas
Cualquier app de hoy pesa megabytes; un solo emoji ya ocupa más espacio que muchos programas enteros de los noventa. En la Outline Demoparty de Ommen, Países Bajos, donde gana quien diga más con menos código, HellMood entregó este mes 16 bytes de ensamblador x86 que hacen dos cosas a la vez: dibujan un triángulo de Sierpinski en pantalla y, con los mismos valores que pintan cada píxel, alimentan el puerto 61h del altavoz para que cada línea de la figura suene. La música nace de la geometría sin una sola instrucción extra; al ganador del mismo concurso, otro demo, le hicieron falta 128 bytes.

¿Te gustó esta edición?
Recibe la siguiente mañana, gratis.