¡Buen miércoles! ¿Te ha pasado eso de morder una fruta tan rápido que ya estás en la segunda antes de saborear la primera? Ese gesto pequeño de detenerse en el jugo, sorbo a sorbo, sin tragarse la flor entera. Así trabaja la lengua bifurcada del colibrí, con sus flecos microscópicos enrollando néctar; así también las hermanas Tala y Farah Mousa, triturando escombro y arcilla hasta sacar ladrillo del polvo de su casa en Gaza. Gracias por abrir la edición #53. Que el miércoles se porte.
Pensando en esta semana que llevas, ¿qué cosa tomaste con prisa que en realidad merecía que te detuvieras a saborearla flor por flor? A veces vamos por la vida tragando, cuando en realidad tocaba libar.

Día Mundial de las Abejas
La Asamblea General de la ONU declaró el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas para reconocer el papel vital de los polinizadores en la alimentación y los ecosistemas. La fecha resuena hondo en México, donde la apicultura maya con abejas meliponas tiene más de mil años y el país figura entre los mayores productores de miel del mundo.
libar
Etimología Del latín 'libare', que significaba probar, gustar un poco o verter como ofrenda a los dioses. De ahí pasó a designar el acto de chupar suavemente el néctar de las flores, como hacen las abejas y los colibríes.

Chupar suavemente el jugo o néctar de las flores, especialmente por parte de insectos y aves polinizadoras. Por extensión, probar o disfrutar algo poco a poco, deteniéndose en su esencia.

Durante casi 180 años los ornitólogos creyeron que los colibríes libaban el néctar por capilaridad, una teoría planteada en 1833 que nadie se había molestado en cuestionar. En 2011 Alejandro Rico-Guevara y Margaret Rubega filmaron con cámaras de alta velocidad a través de flores transparentes y descubrieron que la punta de la lengua se bifurca como la de una serpiente, despliega flecos microscópicos y los enrolla atrapando el néctar como una trampa dinámica.
Una estrella muerta sigue espolvoreando la Antártida desde hace ochenta mil años
Hace decenas de miles de años, el Sistema Solar entró en una nube de polvo y gas llamada la Nube Interestelar Local; en unos pocos miles más, saldrá por el otro lado. Lo que nadie había podido probar es que esa nube aún hoy nos sigue espolvoreando. Dominik Koll, del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf, fundió 300 kilos de hielo antártico de entre 40,000 y 80,000 años de edad y, entre billones de átomos, rescató un puñado de hierro-60, isótopo que solo nace cuando una estrella masiva explota. La concentración subía cuanto más joven era el hielo: la lluvia no se ha detenido, y aquella estrella muerta sigue alcanzándonos, capa sobre capa de nieve.

Una novela que fingió ser traducción terminó ganando el premio más grande a la traducción
En 2020, la escritora taiwanesa Yáng Shuāng-zǐ publicó una novela disfrazada de traducción: presentaba un travelogue de los años 30 firmado por una periodista japonesa que recorría la Taiwán colonial libando platillo tras platillo, ciudad tras ciudad. La japonesa no existía, ni el travelogue, ni el prólogo de la 'traductora original'; todo lo inventó Yang, incluso la nota al pie de la falsa intérprete. Anoche, en el Tate Modern de Londres, esa novela ganó el International Booker Prize 2026, el galardón más prestigioso a una traducción al inglés, recogido a medias con su traductora real, Lin King. Es el primer libro en mandarín en ganarlo en diez años del premio, y un libro que fingía ser traducción terminó coronando la traducción de sí mismo.
Lo que quedó de su casa, dos hermanas en Gaza lo convirtieron en ladrillo
Cuando un misil derribó su casa en Gaza, Tala y Farah Mousa, hermanas de 17 y 15 años, se mudaron a una carpa con vista al barrio hecho polvo. En lugar de mirar el escombro como ruina, empezaron a triturarlo, tamizarlo y mezclarlo con arcilla, ceniza y polvo de vidrio; salen ladrillos ligeros y baratos para muros interiores, banquetas y jardines. El pasado 13 de mayo se convirtieron en las primeras palestinas en ganar una categoría regional del Earth Prize, con 12,500 dólares para escalar el método. El plan ya está armado: enseñarle a 100 jóvenes a fabricar los bloques y, entre todos, llegar a mil familias en Gaza.

Resulta que el servicio civil británico podía escribirse su propio Palantir
Cuando estalló la guerra en Ucrania en 2022, el Reino Unido abrió Homes for Ukraine para emparejar a quienes huían con familias británicas dispuestas a recibirlos. Más de 157,000 personas terminaron hallando hogar por ahí, y la parte técnica del emparejamiento la corría Palantir: primero seis meses gratis como cortesía, después dos contratos de 12 meses que sumaron £10 millones. Un equipo del propio Ministerio de Vivienda, encabezado por Coco Chan, decidió que esa pieza podían escribirla ellos. El sistema casero entró en producción en septiembre de 2025; según el ministerio, ya guarda millones de libras al año, y el código, a diferencia del de Palantir, lo manda Londres.

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